Historias de Portugal

CAROLINA BEATRIZ ÂNGELO (1878 – 1911)

La vida de Beatriz Ângelo fue pionera en varios frentes: formó parte del primer grupo de mujeres que defendió la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres; fue la primera mujer de Europa occidental que votó; fue la primera mujer que practicó la cirugía y fue la primera feminista portuguesa, y la única de su época, que defendió el servicio militar obligatorio para las mujeres.”

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Nacida en Guarda, una localidad rural de Portugal se licenció en medicina en 1902 para convertirse en la segunda mujer médico portuguesa. Ese mismo año, Carolina Beatriz Ângelo fue la primera doctora portuguesa en realizar una intervención quirúrgica en el Hospital de S. José de Lisboa, bajo la dirección de Miguel Bombarda, médico, científico, profesor y republicano, una figura destacada en aquella época. A partir de 1906 Carolina participa en comités y asociaciones vinculadas a las ideas republicanas. Fue miembro de la masonería y fundadora de los Estudios Femeninos. Se convirtió en la líder de la Liga Republicana de Mujeres Portuguesas, habiendo cosido junto a Adelaida la bandera de la República izada el 5 de octubre de 1910. Hasta ese año Portugal era una monarquía. El 28 de mayo de 1911 tuvieron lugar las primeras elecciones en Portugal para constituir la Asamblea Nacional. Carolina se inscribió inmediatamente como votante después de haber estudiado la ley, que acababa de ser formulada sobre la base de las ideas revolucionarias. En esa ley no encontró ninguna referencia explícita al sexo de los votantes. Se le negó el derecho a votar. Entonces, llevó el caso a los tribunales en dos ocasiones para reclamar sus derechos. Ganó el caso argumentando que el código electoral atribuía el derecho de voto a “todos los portugueses mayores de veintiún años, que el 1 de mayo” (1911), fueran “residentes en el territorio nacional”, supieran “leer y escribir” y fueran “cabeza de familia”. Pues bien, era ciudadana portuguesa, viuda y madre – cabeza de familia e incluso sabía leer y escribir, era ginecóloga. El día señalado, acompañada por diez compañeras de la Asociación de Propaganda Feminista que querían ser testigos de primera mano, Carolina Beatriz Ângelo fue a votar. Una multitud de curiosos las esperaba en la puerta del Clube Estefânia, de tal manera que voluntarios de la policía decidieron vigilar el lugar, así como los periodistas que, a las nueve de la mañana, ya estaban allí. Fue un momento para no perderse. Cuando Carolina llegó, no la dejaron entrar. Sólo se permitía votar a los hombres. Sin embargo, Carolina votó, convirtiéndose así en la primera mujer votante de Portugal y de Europa Occidental. La política era cosa de hombres. Murió unos meses después, con sólo 33 años. Tres años más tarde, los legisladores de la recién nacida República Portuguesa cambiaron la ley que excluía a las mujeres del derecho de voto. Hicieron falta 63 años y una revolución para declarar el sufragio universal en Portugal.

ADELAIDE CABETE (1867 – 1935)

Adelaida de Jesús Damas Brazão nació en Alcáçovas, una ciudad rural fronteriza con España. Nació en el seno de una familia de clase trabajadora. Se casó a los 18 años con un hombre de 36 años, Manuel Ramos Fernandes Cabete, sargento autodidacta, tutor de latín y griego, que la animó y acompañó en sus estudios. Adelaida terminó los estudios primarios a los 22 años, terminó el bachillerato a los 29 y se licenció en medicina a los 33.

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“La protección de las mujeres embarazadas pobres como medio de promover el desarrollo físico de las nuevas generaciones”, fue el título de su tesis de licenciatura. Adelaida propuso la formulación de la ley que permitiría a las trabajadoras descansar durante el último mes de embarazo, recibiendo un subsidio. También propuso la creación de salas de maternidad, guarderías, hogares infantiles, instituciones de solidaridad social. Promovió los primeros congresos abolicionistas sobre la prostitución, y organizó en Portugal las famosas Ligas de la Bondad, una obra voluntaria de asistencia social dirigida por mujeres.

Políticamente, fue una republicana comprometida, convencida y feminista, desarrolló una intensa actividad militante a favor de la instauración de ese régimen político y por la dignificación de la condición de la mujer. En 1909 participó en la fundación de la Liga Republicana de Mujeres Portuguesas. La organización se escindió en mayo de 1911 dando origen a la Asociación de Propaganda Feminista en Portugal (1911-1918), de carácter masónico. Participó en el Congreso Feminista de Gant (1913) y fue miembro del Consejo Nacional de Mujeres Portuguesas (CNMP), la organización feminista más duradera del siglo XX (1914-1947), en Portugal. También fue presidenta de la Cruzada Nacional de Mujeres, resultado de la movilización de los republicanos con la declaración del estado de guerra en marzo de 1916, para dar apoyo material y moral a los combatientes y sus familias. El feminismo dejó parcialmente de lado sus esfuerzos pacifistas. Vio la guerra como una oportunidad para mostrar el valor de las mujeres. También representó al gobierno portugués en el I Congreso Feminista Internacional (1923), que tuvo lugar en Italia. Como presidenta de la Cruzada Nacional de Mujeres Portuguesas, organizó el I Congreso Feminista y Educativo (1924) en Lisboa. En este congreso también presentó un proyecto pedagógico sobre la lucha antialcohólica en las escuelas. Fue un hito importante en la educación en Portugal. En representación del Gobierno portugués, participó en el congreso del Consejo Internacional de Mujeres en Washington en 1925. Colaboró en la prensa feminista de la época, concretamente en la revista Alma Feminina, que también dirigió (1920-1929).

Desilusionada con la nueva situación política del país, resultante de la imposición de la dictadura del Estado Novo (1926), se marchó a Angola, donde se dedicó principalmente a la medicina. Adelaida Cabete fue la primera y única mujer que votó en Luanda, donde vivía, bajo la nueva Constitución portuguesa.