Historias de España

ELENA MASERAS, PRIMERA MUJER EN ESTUDIAR MEDICINA EN LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Hoy en día, las mujeres superan a los hombres en las universidades: El 58% de los matriculados son mujeres. Estos datos no nos sorprenden ahora, pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Como en muchos otros ámbitos, las mujeres no tuvieron acceso a la Universidad hasta hace poco más de un siglo.

Desde sus orígenes, las aulas universitarias sólo acogían a hombres, pero ante la lucha de las mujeres por la igualdad, ya a mediados del siglo XIX, algunas universidades europeas decidieron aceptar a las mujeres en todos los estudios universitarios en igualdad de condiciones con los hombres. Las universidades de París y Zúrich fueron las pioneras.

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A pesar de las prohibiciones, algunas mujeres consiguieron colarse en las aulas, aunque tuvieran que hacerlo vestidas de hombre (Concepción Arenal).

Elena Maseras, nacida en 1853 en Vilaseca, España, no quiso pasar por el aro para matricularse en la Universidad de Barcelona. Criada en una familia de médicos, desde su infancia se sintió muy atraída por la medicina y decidió seguir los pasos de su familia.  Ansiaba estudiar Medicina en una época en la que la universidad estaba cerrada para las mujeres. A pesar de los grandes retos, terminó su Licenciatura en Bellas Artes. 

Tras solicitar su ingreso en la Universidad, el Rey de España, Amadeo de Saboya, le concedió una Real Orden en 1872 que le permitió matricularse para estudiar Medicina en la Universidad de Barcelona.

Ese permiso permitía a Elena cursar la carrera a nivel privado, pero no la facultaba para asistir a las clases. En 1875, el profesor Narciso Carbón la admitió en su aula y así pudo tomar clases presenciales. A pesar de ser bien recibida por sus compañeros varones, Elena no podía sentarse junto a ellos; tenía que ocupar un asiento especial en la tarima junto al profesor.

En 1878, concluyó sus estudios y solicitó presentarse al examen de licenciatura. El Ministerio de Instrucción Pública tardó algo más de tres años en concederle el permiso. Cansada de estas trabas burocráticas, Elena Maseras decidió reorientar su carrera hacia la enseñanza, trabajando como maestra en un pueblo de Vilanova i la Geltrú (Cataluña) y más tarde en Mahón (Menorca), donde impartió clases en la primera escuela pública para niñas.

Al mismo tiempo que ejercía de profesora, Elena también escribía en un periódico republicano y demócrata llamado “El Pueblo”. Sus artículos trataban temas de salud, cultura y ocio.

Mientras tanto, se daban pequeños pasos para la integración de la mujer en el mundo universitario. Así, en 1888 se admitió la entrada de mujeres en la Universidad como alumnas de carácter privado, pero se requería la autorización del Consejo de Ministros para su inscripción como alumnas oficiales.

Sólo el 8 de marzo de 1910, mediante una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública, se autorizó la matriculación de las mujeres en las mismas condiciones que los hombres: sin permisos especiales y pudiendo asistir a las clases. Además, unos meses más tarde se reconoció la habilitación para el ejercicio profesional. Durante el primer año, 21 mujeres se matricularon en la universidad.

Elena Maseras no pudo ser testigo de ello; había muerto cinco años antes. Sólo tenía 52 años, pero su nombre ocupa un lugar de honor entre las mujeres valientes que lucharon por la igualdad entre hombres y mujeres.

Literatura y referencias

https://mujerespioneras.org/2020/08/elena-maseras-primera-mujer-en-estudiar-medicina-en-la-universidad-de-barcelona/

https://mujeresvalientes.es/elena-maseras-medicina-universidad/ 

JUANA LA LOCA

Juana de Castilla fue conocida también como Juana La Loca. Era la hermana mayor de Catalina de Aragón, que fue reina de Inglaterra durante su matrimonio con Enrique VIII de Inglaterra. Juana se casó con Felipe el Hermoso cuando tenía 16 años y tuvo seis hijos. 

Juana era inteligente y con un alto nivel educativo. Dominaba el castellano, el leonés, el gallego-portugués, el catalán y el francés y el latín. Le gustaban la caza y la cetrería, bailar y tocar diversos instrumentos, como el clavicordio, la guitarra y el monocordio.

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También empezó a cuestionar la fe católica cuando era adolescente, y se dice que su madre, la reina Isabel I, la torturó como castigo por su escepticismo, lo cual no es sorprendente si se recuerda uno de los mayores logros de la vida de Isabel: la Inquisición. 

Se puso al frente de la línea de sucesión al trono cuando murieron varios miembros de su familia. Su hermano Juan murió, sin dejar hijos vivos, y la hermana de Juana, Isabel, murió después de dar a luz a su hijo Miguel, que pronto murió al cumplir dos años. 

Todo esto le permitió a Juana ser Princesa de Asturias y heredera del trono de Castilla. A la muerte de su madre, Isabel I de Castilla, en 1504, Juana ocupó el trono de Castilla y León, y luego heredó el Reino de Aragón a la muerte de su padre en 1517. 

Entonces, ¿por qué la apodaron “Loca”? 

En 1504, empezó a mostrar signos de inestabilidad mental. (Un psicólogo podría leer un poco más el hecho de que empezara a tener problemas mentales el mismo año en que falleció su madre, fuente de amor y de intenso dolor a la vez).

Juana tenía problemas para dormir y comer, y siempre quería acompañar a su marido en sus viajes. Cuando se lo impedían, se enfurecía. 

Otro de los motivos de enfado para Juana era cuando descubría una nueva amante de su marido. 

El más notorio de sus arrebatos fue cuando murió su marido y viajó con su cuerpo desde Burgos a Granada estando embarazada. Al llegar, abrió el ataúd de su marido para abrazarlo y besarlo. 

Antes de su muerte, Felipe, que quería reinar en Castilla, difundió rumores exagerados sobre la locura de Juana. Fernando II de Aragón y padre de Juana, se sumó a estos rumores, ya que no quería que la Corona cayera en manos de Felipe, ya que estos estaban profundamente enemistados.

Posteriormente, el hijo de Juana, Carlos, se convirtió en el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y envió a Juana a un convento donde serviría el resto de su vida hasta morir a los 75 años. 

Así terminó la larga y trágica vida de “Juana la Loca”. Sin duda es fácil entender el apodo de Juana, que era muy pasional, al pensar en todo el sufrimiento por las pérdidas de seres queridos y las traiciones de su marido

Muchos estudiosos han defendido que la “locura” de Juana se debió a una conspiración masculina. Su padre y su marido querían gobernar Castilla en solitario, así que, la estrategia favorecía a ambos. También se afirma que su temperamento era una manera de reivindicarse como mujer en un mundo de hombres. Todo esto convertiría a Juana en el ejemplo de todas aquellas mujeres inteligentes que han sido excluidas de manera injusta del poder solo por el simple hecho de serlo.

Literature and References

https://www.factinate.com/people/facts-joanna-of-castile-mad-queen/ 

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/juana-loca-victima-conspiracion_9525 

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juana_laloca.htm 

https://www.abc.es/espana/20141111/abci-enveneno-fernando-catolico-felipe-201411101849.html

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