Historias de Alemania

LOUISE OTTO-PETERS (1819 – 1895)

La participación de las mujeres en los intereses del Estado no es un derecho, sino un deber.

-Louise Otto-Peters, 1834

Louise Otto-Peters fue poeta, escritora y periodista. Sus iniciativas políticas la convierten en una figura importante de la historia de las mujeres alemanas. Comprometida con la política durante la década de 1830, participó activamente, como muchas otras mujeres, en la Revolución de 1848. Cuando se prohibió la participación política de las mujeres, siguió escribiendo y haciendo publicidad. A lo largo de su vida escribió 60 libros, cuentos, novelas, libretos de ópera, reflexiones históricas, panfletos, ensayos, poemas e innumerables artículos periodísticos. Cuando en la década de 1860 las estructuras sociales se volvieron un poco menos restrictivas, fue ella la que preparó el camino para el primer movimiento organizado de mujeres en Alemania.

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Junto con Auguste Schmidt, Ottilie von Steyber y Henriette Goldschmidt, fundó en 1865 la Asociación Educativa Femenina de Leipzig. Ese mismo año, la organización celebró una conferencia de mujeres con 300 asistentes. Esta “batalla de mujeres”, como la llamaron burlonamente los periódicos, dio lugar a la fundación de la Allgemeiner Deutscher Frauenverein (Asociación General de Mujeres Alemanas, ADF) y marcó así el nacimiento del movimiento femenino organizado en Alemania. Louise Otto-Peters fue la presidenta de la organización hasta su muerte en 1895. Una de las principales preocupaciones de la ADF era la creciente pobreza de las mujeres y la falta de posibilidades de educación adecuada. Por ello, la ADF se propuso ayudar a las mujeres a ayudarse a sí mismas, para que tuvieran acceso a la educación escolar, profesional y universitaria y, por tanto, a un empleo remunerado independiente. En 1866, la ADF contaba con 75 miembros; en 1870, con más de 10.000. Los hombres sólo eran admitidos como miembros honorarios.

Como periodista, Louise Otto-Peters fue una voz del movimiento femenino. Desde 1849 hasta 1850, publicó la revista feminista Frauen-Zeitung hasta que las normas de prensa se lo impidieron. En 1865, se convirtió en la editora de la revista Neue Bahnen, que se convirtió en el portavoz de la ADF y en la publicación más importante del movimiento femenino alemán.

El legado de los logros de Louise Otto-Peter sigue vivo, aunque su nombre no resulte familiar para muchos hoy en día. En marzo de 1894, se fundó una nueva organización paraguas, la Federación de Asociaciones de Mujeres Alemanas (BDF), para dar cuenta y organizar la plétora de organizaciones de mujeres que se habían formado para entonces. En 1913, unas 500.000 mujeres pertenecían al movimiento. Después de que la BDF decidiera interrumpir sus actividades en 1933 para no ser víctima de las ideologías nazis, se reformó con el nombre de “Deutscher Staatsbürgerinnen-Verband” (Asociación de Ciudadanas Alemanas) en 1947, que sigue funcionando en la actualidad. También el Deutscher Frauenrat (Consejo Alemán de Mujeres, que representa a unos 12 millones de mujeres y es, por tanto, el mayor grupo de presión política del país para las mujeres) sigue la tradición del BDF.

Literatura y referencias

https://www.addf-kassel.de/dossiers-und-links/dossiers/dossiers-organisationen/allgemeiner-deutscher-frauenverein-adf/

https://www.digitales-deutsches-frauenarchiv.de/akteurinnen/allgemeiner-deutscher-frauenverein-adf

https://www.bpb.de/gesellschaft/gender/frauenbewegung/35256/aufbauphase-im-kaiserreich?p=1

https://www.leipzig.de/jugend-familie-und-soziales/frauen/1000-jahre-leipzig-100-frauenportraets/detailseite-frauenportraets/projekt/otto-peters-louise-geborene-otto/ 

LAS MADRES DE LA CONSTITUCIÓN ALEMANA

El artículo 2, apartado 3, de la Constitución alemana dice: “Hombres y mujeres son iguales”. Que esta frase entrara en esta ley fundamental se debe a los esfuerzos de cuatro mujeres que, junto a 61 hombres, formaron parte del Parlamentarischer Rat. Esta asamblea fue elegida por once parlamentos estatales alemanes de las tres zonas occidentales y tenía el propósito de iniciar un nuevo comienzo político en 1948/49 para Alemania basado en los principios democráticos, tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Elisabeth Selbert, Friederike Nadig, Helene Weber y Helene Wessel eran representantes de toda una generación de mujeres que habían crecido en la República de Weimar, durante la Segunda Guerra Mundial, y que ayudaron a reconstruir el país después de la guerra. El hecho de que el 94% de la asamblea fueran hombres era, en realidad, una representación errónea de la población de la posguerra en Alemania, ya que las mujeres superaban en número a los hombres en siete millones. Las organizaciones de mujeres pudieron reanudar sus actividades con relativa rapidez tras el final de la guerra y se produjo una oleada de activismo para reconstruir una Alemania democrática con igualdad de derechos para hombres y mujeres. Sin embargo, a pesar del predominio numérico de las mujeres en la población, esto no llevó a que las mujeres tuvieran más influencia en los procesos de toma de decisiones políticas en los partidos recién restablecidos. Los hombres ya habían vuelto a ocupar la mayoría de los puestos de poder y de toma de decisiones. En consecuencia, la participación política siguió siendo poco atractiva para muchas mujeres y las cifras de afiliación femenina a los partidos políticos disminuyeron por debajo del 20% hasta los años sesenta.  

“Los hombres y las mujeres son iguales”: en 1949, esto no era una afirmación sobre la realidad, sino un programa, y su incorporación a la Ley Fundamental fue precedida de un acalorado debate. Después de fracasar dos veces ante el Consejo Parlamentario, Selbert inició una amplia protesta pública, llevada a cabo por la Secretaría de la Mujer del SPD, por asociaciones de mujeres no partidistas, políticos locales y asociaciones profesionales de mujeres. Esto condujo a una avalancha de resoluciones, cartas y declaraciones dirigidas a la asamblea que apoyó a Selbert y Nadig en su esfuerzo. Junto con Helene Weber y Helene Wessel, consiguieron finalmente convencer a los miembros del Consejo Parlamentario. Sin el compromiso de las cuatro mujeres del Consejo Parlamentario y de las numerosas mujeres que hicieron campaña en público por la plena igualdad, esta formulación no habría sido posible.

Sin embargo, este éxito no significó que las mujeres en Alemania recibieran en realidad un trato igualitario. En 1994 se añadió al artículo la siguiente frase “El Estado promueve la aplicación real de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y trabaja para eliminar las desventajas existentes”, con lo que el gobierno tiene la responsabilidad de trabajar por la igualdad de género. Pero, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, las Madres de la Constitución alemana allanaron el camino de la igualdad de género en Alemania y deberían recibir la atención que este logro merece.

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